Musicoterapia

La musicoterapia es el proceso de intervención sistemática, en el cual el terapeuta ayuda al paciente mejorar su estado de salud a través de experiencias musicales y de las relaciones que se desarrollan a través de ellas como las fuerzas dinámicas para el cambio (Bruscia, 1998).

¿Por qué la música presenta capacidad terapéutica?

Desde el momento de la concepción y a lo largo de toda nuestra vida, todos personas recibimos multitud de experiencias sonoras y corporales que nos comunican con el entorno, muchas de las cuales no son susceptibles de trasladar al código verbal y que sin embargo explican una parte importante de lo que somos y sentimos. Desde que estamos en el vientre materno, sonidos y patrones rítmicos nos informan sobre el estado del medio, transmitiéndonos seguridad o peligro, actividad o calma…Y además del nivel biorrítmico, la música nos influye a muchos otros niveles (identidad personal, social, cultural…)

 

La musicoterapia nos ayuda a conectar con esa parte de nosotros y nosotras mismas, expresarla, analizarla, y poner en relación esos distintos niveles de forma que pueda ayudarnos en nuestro desarrollo personal y social.

 

Musicoterapia en la infancia:

“Para integrar una experiencia, es decir, para aprender de forma duradera, el niño debe experimentar primero en el plano sensoriomotor y emocional” (Vaillancourt).

 

La musicoterapia es una disciplina que basa su potencial en el uso de la música como herramienta terapéutica; la música permite una comunicación muy directa con el niño o niña, ya que transmite información basada en experiencias corporales y emocionales. La musicoterapia trabaja en el ámbito infantil con problemáticas de diversa índole:

 

  • Retraso psicomotor.
  • Trastornos del espectro autista (TEA).
  • Trastornos del lenguaje.
  • Hiperactividad y/o déficit de atención.
  • Ansiedad y miedos.
  • Problemas de socialización y/o de conducta.
  • ..

 

La musicoterapia aporta un marco de trabajo muy bueno para los niños y niñas con diversidad funcional ya que les ayuda a establecer vínculos con el entorno basados en la autoconfianza y la empatía gracias al uso de herramientas de comunicación que son inherentes a todo ser humano y adaptables a las características de cada uno/a. Comunicarnos desde la música ayuda a comunicarnos desde las emociones.

¿Y cómo lo llevamos a cabo?

Transformando nuestras acciones en música y haciendo música con todo lo que tengamos a nuestro alcance. Se realizan actividades como:

 

  • Improvisación vocal o con instrumentos.
  • Movimiento con música de fondo.
  • Creación de canciones a partir de las vocalizaciones de los niños.
  • Juegos de interacción apoyados en estímulos sonoros.

La clave es partir del punto en que se encuentre el niño a nivel cognitivo y emocional, e ir ampliando su rango expresivo, comunicativo y de pensamiento a partir de esto. La terapia puede llevarse a cabo de manera individual o en grupos reducidos. La pertinencia de una modalidad u otra se valorará a partir de la evaluación inicial.